La baja respuesta ovárica es una situación que puede aparecer durante un tratamiento de reproducción asistida, especialmente en una fecundación in vitro (FIV-ICSI). Ocurre cuando los ovarios responden menos de lo esperado a la estimulación hormonal y se obtiene un número reducido de folículos u ovocitos.
Para muchas pacientes, escuchar que han tenido “baja respuesta” genera preocupación. Sin embargo, no siempre significa que el tratamiento haya terminado ni que no existan alternativas. Lo importante es entender qué ha ocurrido, qué factores pueden estar influyendo y qué estrategia tiene más sentido en cada caso.
Baja respuesta ovárica y baja reserva ovárica: ¿son lo mismo?
Aunque están relacionadas, no significan exactamente lo mismo. La reserva ovárica hace referencia a la cantidad de óvulos disponibles en los ovarios en un momento determinado. La baja respuesta ovárica, en cambio, describe cómo responden los ovarios cuando se estimulan durante un tratamiento.
Una mujer puede tener una reserva baja y, por tanto, mayor riesgo de responder con pocos ovocitos. También puede ocurrir que la respuesta sea más baja de lo previsto pese a tener marcadores aceptables.
Para valorar la reserva ovárica se utilizan pruebas como la hormona antimülleriana, el recuento de folículos antrales mediante ecografía y, en algunos casos, otras analíticas hormonales. La ASRM recuerda que estas pruebas ayudan a predecir la respuesta a la estimulación, aunque no determinan por sí solas las posibilidades de embarazo.
Por qué puede producirse una baja respuesta ovárica
La causa más frecuente es la disminución de la reserva ovárica, algo que suele relacionarse con la edad. A medida que pasan los años, el número de óvulos disponibles disminuye y también puede verse afectada su calidad.
Además de la edad, pueden influir otros factores:
- Antecedentes de cirugía ovárica.
- Endometriosis.
- Tratamientos médicos como quimioterapia.
- Alteraciones genéticas o autoinmunes.
- Respuesta individual baja a la medicación.
- Ciclos previos con pocos ovocitos recuperados.
En algunos casos, la baja respuesta se sospecha antes de iniciar el tratamiento. En otros, se detecta durante la estimulación o tras la punción ovárica.
Qué se analiza después de una baja respuesta
Antes de decidir el siguiente paso, conviene revisar el ciclo completo. No basta con mirar cuántos óvulos se han obtenido. También es importante analizar cuántos folículos había al inicio, cómo crecieron, qué medicación se utilizó, cuántos ovocitos eran maduros, si fecundaron correctamente y cómo evolucionaron los embriones.
Esta información permite diferenciar situaciones distintas. No es lo mismo obtener pocos óvulos maduros y con buena evolución embrionaria que recuperar ovocitos inmaduros o embriones que se detienen en los primeros días. Cada detalle puede orientar la estrategia posterior.
Opciones cuando hay baja respuesta ovárica
Una de las primeras posibilidades es ajustar el protocolo de estimulación. Puede modificarse la dosis, el tipo de medicación, el momento de inicio o la combinación de fármacos. El objetivo es aprovechar de la mejor manera posible los folículos disponibles en ese ciclo.
En pacientes con baja respuesta, aumentar mucho la medicación no siempre consigue más ovocitos. Por eso, las guías de ESHRE sobre estimulación ovárica insisten en individualizar la estrategia y valorar cada caso según su perfil clínico.
Otra opción puede ser la acumulación ovocitaria, una técnica que permite vitrificar los ovocitos obtenidos en varios ciclos para utilizarlos más adelante. También puede plantearse la acumulación de embriones, fecundando los ovocitos de cada ciclo y vitrificando los embriones resultantes.
También es importante revisar el factor masculino. Cuando hay pocos ovocitos, cada uno cuenta, por lo que conviene valorar si el semen, la fecundación o la evolución embrionaria pueden estar influyendo en el resultado.
Cuándo plantear otras alternativas
Si la respuesta ovárica es muy baja, si varios ciclos no permiten obtener embriones viables o si el pronóstico con óvulos propios es limitado, puede valorarse la ovodonación. No tiene por qué ser la primera opción, pero sí puede formar parte de la conversación cuando las posibilidades con ovocitos propios son muy reducidas.
En mujeres que todavía no buscan embarazo pero tienen una reserva ovárica baja, la preservación de la fertilidad puede ser una opción a valorar cuanto antes, especialmente si desean retrasar la maternidad.

