Se empiezan a detectar microplásticos en el semen y los ovarios

La contaminación por microplásticos ha dejado de ser solo un problema medioambiental para convertirse también en una preocupación directa para la salud humana. Un reciente estudio ha revelado la presencia de estas diminutas partículas en órganos del aparato reproductor como los testículos y los ovarios, además de en el semen. Estos hallazgos abren interrogantes sobre su posible impacto en la fertilidad.

¿Qué son los microplásticos?

Los microplásticos son pequeñas partículas de plástico, de menos de cinco milímetros de tamaño, que se generan por la fragmentación de residuos más grandes o que se producen intencionadamente, como los que se encuentran en cosméticos o prendas sintéticas. Su presencia está ampliamente documentada en océanos, alimentos y hasta en el agua potable.

Pueden penetrar al organismo por varias vías: al respirar aire contaminado, al ingerir alimentos o bebidas que los contienen o a través del contacto. Una vez dentro del cuerpo, pueden desplazarse a través del torrente sanguíneo y acumularse en tejidos y órganos.

Hallazgos en el aparato reproductor

El nuevo estudio, presentado en en la reunión anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), ha identificado microplásticos en testículos, semen y ovarios. En las muestras analizadas se han detectado hasta ocho tipos distintos de polímeros, entre ellos el polietileno (utilizado en bolsas y envases), el PVC y el poliestireno.

Aunque todavía no se conocen con certeza los efectos biológicos de esta acumulación, su presencia en tejidos tan sensibles resulta preocupante. Se sospecha que podrían afectar a la calidad del semen o interferir en procesos como la ovulación, la implantación o el desarrollo embrionario.

Los investigadores inciden en que, a día de hoy, no se puede afirmar de forma categórica que causen infertilidad. Sin embargo, se están acumulando evidencias que relacionan la exposición a contaminantes ambientales con alteraciones en la calidad espermática, la reserva ovárica y otros parámetros relevantes en salud reproductiva. Estudios en animales ya han mostrado efectos adversos, y estos nuevos datos en humanos hacen necesario seguir investigando.