Oímos hablar cada vez más de los llamados add-ons: pruebas, técnicas o tratamientos complementarios que pueden añadirse a una FIV, una ovodonación, una transferencia embrionaria o un estudio de fertilidad.
El término se ha popularizado mucho en los últimos años porque muchas pacientes llegan a consulta después de haber leído sobre técnicas que prometen mejorar la implantación, seleccionar mejor los embriones o aumentar las posibilidades de embarazo.
Y es comprensible: cuando el embarazo no llega, cualquier opción que pueda ayudar genera esperanza. Pero en reproducción asistida es importante tener clara una idea: más pruebas o más técnicas no siempre significan más posibilidades de embarazo.
La clave está en saber qué necesita cada caso, cuándo puede aportar valor una técnica complementaria y cuándo no existe una indicación clara para utilizarla.
Qué son los add-ons en reproducción asistida
Los add-ons son recursos que se incorporan al tratamiento principal con el objetivo de mejorar algún aspecto del proceso reproductivo. Pueden aplicarse en diferentes momentos:
- Antes del tratamiento, mediante pruebas diagnósticas adicionales.
- Durante la estimulación ovárica o la preparación endometrial.
- En el laboratorio, durante la fecundación o el cultivo embrionario.
- En el momento de la transferencia embrionaria.
- Después de la transferencia, como apoyo al tratamiento.
Algunos ejemplos habituales son los sistemas time-lapse para observar el desarrollo embrionario, la selección espermática avanzada, determinados medios de transferencia, estudios del endometrio, pruebas inmunológicas, análisis de trombofilias, PRP endometrial, test de microbioma, DGP (también conocido como PGT) o hatching asistido.
Algunas de estas técnicas pueden ser útiles en determinados casos. El problema aparece cuando se presentan como soluciones universales o como pasos necesarios para todas las pacientes.
Por qué generan tanta confusión
La medicina reproductiva avanza muy rápido. Cada año aparecen nuevas tecnologías, nuevos estudios y nuevas formas de analizar óvulos, espermatozoides, embriones o endometrio. Esto es positivo, porque permite personalizar mejor los tratamientos. Pero también puede generar confusión. Una técnica puede parecer prometedora en estudios iniciales y, sin embargo, no haber demostrado todavía que mejore de forma clara las tasas de embarazo evolutivo o nacimiento vivo en todas las pacientes.
También puede ocurrir que una prueba o procedimiento sea útil para un grupo concreto, pero no aporte beneficio cuando se aplica de forma generalizada.
Por eso, antes de incorporar cualquier técnica complementaria, conviene valorar tres aspectos:
- Qué problema intenta resolver.
- Qué evidencia existe en ese perfil de paciente.
- Si el resultado puede cambiar realmente la estrategia del tratamiento.

Una técnica complementaria no es una garantía
Uno de los errores más frecuentes es pensar que un add-on aumenta siempre las posibilidades de embarazo. No necesariamente.
En reproducción asistida intervienen muchos factores: la edad de la paciente, la reserva ovárica, la calidad ovocitaria, el factor masculino, la calidad embrionaria, el estado del endometrio, los antecedentes reproductivos, la genética o la respuesta a tratamientos previos.
Una técnica complementaria puede ayudar a mejorar la información disponible, optimizar una parte del proceso o ajustar mejor la estrategia. Pero rara vez cambia por sí sola todo el pronóstico reproductivo.
Por eso es importante desconfiar de cualquier mensaje que prometa resultados absolutos. La medicina reproductiva avanzada no consiste en añadir todo lo disponible, sino en seleccionar con criterio lo que puede aportar valor en cada caso.
Cuándo puede tener sentido indicar un add-on
Una técnica complementaria puede estar justificada cuando responde a una pregunta clínica concreta. Por ejemplo:
- ¿Hay antecedentes de abortos de repetición?
- ¿Se han producido fallos de implantación previos?
- ¿Existe sospecha de alteración endometrial?
- ¿El semen presenta alteraciones relevantes?
- ¿Hay embriones de mala evolución en ciclos anteriores?
- ¿Conviene estudiar los embriones por edad materna o antecedentes genéticos?
- ¿El endometrio no alcanza las condiciones adecuadas antes de la transferencia?
- ¿Una prueba adicional puede cambiar el plan de tratamiento?
Cuando existe una indicación clara, estas técnicas pueden formar parte de una estrategia médica razonada. Cuando se aplican “por si acaso”, el beneficio suele ser mucho más incierto.
Ejemplos de técnicas complementarias en reproducción asistida
Sistemas time-lapse para el cultivo embrionario
Los incubadores time-lapse permiten observar el desarrollo de los embriones sin sacarlos de su entorno de cultivo. Esto evita manipulaciones innecesarias y ofrece al equipo de embriología información continua sobre su evolución.
Esta tecnología puede ayudar a valorar mejor el desarrollo embrionario y seleccionar el embrión con mayor potencial, aunque siempre debe entenderse como una herramienta de apoyo dentro del trabajo del laboratorio.
Selección espermática avanzada
En algunos tratamientos, especialmente cuando existe factor masculino, puede ser útil recurrir a técnicas de selección espermática más específicas.
Su objetivo es seleccionar espermatozoides con mejores características para la fecundación. La indicación dependerá del seminograma, del REM, de la fragmentación del ADN espermático, de antecedentes de ciclos previos o de la evolución embrionaria observada en laboratorio.
No todos los pacientes necesitan las mismas técnicas de selección espermática. Por eso es importante individualizar.
Medios de transferencia embrionaria
Existen medios específicos diseñados para favorecer el contacto entre el embrión y el endometrio durante la transferencia. Pueden ser interesantes en determinados casos, especialmente cuando el equipo médico considera que pueden aportar valor en ese momento concreto del tratamiento.
Aun así, no sustituyen a una buena calidad embrionaria, una correcta preparación endometrial ni una transferencia bien realizada.
Test de microbioma endometrial
El endometrio tiene su propio equilibrio microbiológico. El test de microbioma endometrial analiza la composición de microorganismos presentes en el endometrio y permite valorar si existe un desequilibrio que pueda afectar al entorno en el que debe implantar el embrión.
Puede ser útil cuando hay sospecha clínica, fallos previos o antecedentes compatibles. No tiene por qué ser una prueba de rutina para todas las pacientes antes de una transferencia.
PRP endometrial
El PRP, o plasma rico en plaquetas, se obtiene a partir de una muestra de sangre de la propia paciente. En reproducción asistida se ha estudiado su uso en casos de endometrio fino, dificultad para alcanzar un grosor adecuado o fallos previos de implantación.
Puede ser una opción en determinados perfiles, pero debe indicarse tras valorar la historia clínica completa. Tiene más sentido cuando existe un problema endometrial concreto que cuando se plantea como un refuerzo general para cualquier transferencia.
Estudios inmunológicos, KIR/HLA-C y trombofilias
En algunos casos, especialmente ante abortos de repetición, fallos de implantación o antecedentes médicos concretos, puede estar indicado ampliar el estudio con pruebas inmunológicas, KIR/HLA-C o trombofilias.
La clave es no convertir estas pruebas en un cribado indiscriminado. Deben solicitarse cuando la historia clínica lo justifica y cuando el resultado pueda modificar realmente la estrategia terapéutica.
La clave: “qué necesita mi caso”
Cuando una paciente está en un tratamiento de reproducción asistida, es normal querer hacer todo lo posible. Pero hacerlo todo no siempre es lo más eficaz.
A veces, añadir pruebas o técnicas sin una indicación clara puede generar más costes, más incertidumbre, más espera o más ansiedad, sin que exista un beneficio demostrado para ese caso concreto.
Una técnica complementaria está bien planteada cuando tiene un objetivo definido y forma parte de una estrategia global. No debería utilizarse como una promesa aislada ni como una garantía de embarazo.

