Qué tener en cuenta antes de empezar un tratamiento de reproducción asistida

Empezar un tratamiento de reproducción asistida es una decisión importante. Para algunas personas llega después de meses buscando embarazo sin conseguirlo; para otras, tras un diagnóstico concreto, una baja reserva ovárica, abortos previos, un deseo personal de ser madre sin pareja o de serlo entre dos mujeres.

Sea cual sea el punto de partida, antes de iniciar el tratamiento conviene dedicar tiempo a entender en qué situación reproductiva te encuentras, las opciones disponibles y qué puede esperarse de cada una. En reproducción asistida es importante elegir la técnica adecuada, pero esto no será posible sin un buen diagnóstico.

Cuándo conviene consultar

En general, la duda más frecuente es cuánto tiempo esperar antes de acudir a una clínica cuando estás buscando el embarazo de forma natural. Se recomienda consultar si no se consigue tras 12 meses de relaciones sin protección. Si la mujer tiene 35 años o más, conviene hacerlo a partir de los 6 meses.

Pero es aconsejable pedir valoración antes en caso de que existan factores como ciclos irregulares, endometriosis, abortos de repetición, antecedentes de cirugía ovárica o hay sospecha de que pueda haber un problema con la calidad seminal de la pareja masculina.

En estos casos, realizar un estudio de fertilidad permite conocer mejor en qué punto te puedes encontrar antes de tomar una decisión.

El diagnóstico antes que el tratamiento

No todos los tratamientos de reproducción asistida son adecuados para todos los casos. Antes de plantear una inseminación artificial, una fecundación in vitro - ICSI o una ovodonación, es necesario valorar factores como la edad, la reserva ovárica, el estado del útero, la ovulación, el semen o los antecedentes médicos.

La evaluación inicial (eso que llamamos estudio de fertilidad) suele incluir una ecografía ginecológica, el recuento de folículos antrales y pruebas adicionales como una analítica hormonal y un seminograma.

Este primer paso permite orientar hacia un tratamiento adecuado y explicar con más claridad qué opción tiene más sentido. En algunos perfiles puede indicarse una inseminación artificial, especialmente cuando las trompas son permeables, la edad y la reserva ovárica son favorables y el semen cumple determinados criterios. En otros, puede recomendarse una fecundación in vitro - ICSI, que permite fecundar los ovocitos en el laboratorio y valorar la evolución de los embriones antes de la transferencia.

Cuando las posibilidades con óvulos propios son muy bajas (ya sea por edad o por factores externos), puede plantearse la ovodonación. Y si la maternidad se quiere retrasar, la preservación de la fertilidad puede ser una opción a valorar. Lo importante es entender por qué se propone una técnica y qué esperamos conseguir con ella.

También debes entender que un tratamiento de reproducción asistida va a requerir tiempo y paciencia. No siempre empieza y termina en unas pocas semanas. Algunas fases pueden requerir pruebas previas, preparación hormonal, estimulación ovárica, punción, fecundación, cultivo embrionario, vitrificación o preparación endometrial.

Puede ocurrir que el plan cambie durante el proceso: que sea recomendable aplazar una transferencia, acumular ovocitos o embriones, ampliar el estudio o modificar la medicación. Conocer estos tiempos desde el principio ayuda a vivir el tratamiento con expectativas más realistas.

Revisar el presupuesto con calma

Uno de los asuntos que más preocupa y que puede resultar determinante es saber qué incluye el presupuesto y qué no. No solo el precio global, sino también aspectos como pruebas complementarias, vitrificación, mantenimiento de muestras, tecnologías de laboratorio, controles y técnicas punteras aplicadas.

La transparencia económica es clave para evitar sorpresas y para comparar opciones de forma justa. Piensa que dos presupuestos pueden parecer similares, tener un precio ajustado, y sin embargo incluir cosas muy diferentes. Por ejemplo, en el caso de IGIN en el precio del tratamiento se incluyen todas las técnicas necesarias para lograr el embarazo, sin costes adicionales posteriores.

Si estás teniendo todos estos factores en cuenta y sigues con preguntas, no dudes en pedir una cita o una consulta médica para resolverlas. De nuevo, en el caso de IGIN son todas gratuitas y sin compromiso. Lo importante es que estés segura del siguiente paso a dar para lograr ese embarazo.